Principales Riesgos en el mercado de Renta Fija: Riesgo de Crédito

Un bono es un instrumento de deuda (dinero que el inversor presta al emisor con un vencimiento y que concede un derecho económico que es el pago de intereses pactados previamente). Por esto, se debe tomar en cuenta el Riesgo de Crédito, el cual se refiere al riesgo de que el emisor del bono no pueda hacer frente a sus pagos (ya sea de intereses/cupones o el principal) o se retrace en su pago.

Los emisores de bonos pueden ser empresas, entidades financieras, el Estado y otros organismos públicos. 

Para determinar el Riesgo de Crédito es importante considerar la calidad crediticia del emisor y de ahí la existencia de las calificadoras de rating como S&P, Moody’s, Fitch, DBRS, por mencionar a las más conocidas.

Estas calificadoras hacen un análisis de la calidad crediticia y fortaleza financiera de los emisores y de cada una de las emisiones, basado en la capacidad de generar beneficios en el futuro y en consecuencia puedan hacer frente a sus pagos.

Los bonos se califican en general como de grado de inversión o de alto rendimiento y, dentro de estos dos grados, se asignan a los bonos calificaciones más específicas, desde AAA hasta D.

Por lo general, un bono con mayor riesgo de crédito ofrecerá mayor rendimiento y tendrá menor precio (el rendimiento se mueve de manera contraria al precio).
 
Cabe mencionar que la calificación dada a un bono no es estática, ya que la salud financiera de las empresas y de los gobiernos tampoco lo es, y puede ser rebajada o mejorada por las agencias de rating y por tanto podría tener consecuencias en el precio del bono.

Además de las calificadoras, el inversor puede llevar a cabo sus propios análisis fundamentales de Riesgo Crediticio considerando factores como los márgenes, gastos fijos, gastos generales, flujos de caja, capacidad financiera, etc

El inversionista debe entonces, evaluar tanto la sensibilidad a tipos de interés (riesgo de duración) como el riesgo crediticio. Un portafolio debe estar correctamente diversificado para alcanzar el equilibrio adecuado rentabilidad/riesgo.

La metodología es similar a la de un gestor bancario para gestionar el riesgo de crédito. Habrá algunos préstamos más arriesgados que otros, en cuanto a la capacidad del prestatario para devolver el capital o el principal, mientras que otros serán más seguros y requerirán menos vigilancia continua.