La creación y publicación del perfil de los contribuyentes, sobre la base del cumplimiento de obligaciones tributarias, no tributarias y aduaneras, expondrá a las empresas a mayores riesgos reputacionales.
El actual régimen de buenos contribuyentes, que otorga facilidades como pedir fraccionamientos sin garantías o acceder a una devolución más rápida del IGV, no mejoró los niveles de cumplimiento, de acuerdo con el MEF.
La aplicación de sanciones tampoco contribuyó a reducir los niveles de incumplimiento.
Entre el 2016 y el 2020 la Sunat detectó más de un millón de infracciones tributarias.Por ello, a través del decreto legislativo 1535, el Ejecutivo ha creado un sistema de evaluación que tomará en cuenta diversas variables (ver gráfico Siete conductas que afectan la calificación…) para asignar una calificación al contribuyente.
El reglamento definirá como mínimo cinco niveles de cumplimiento. “Se requiere otorgar un tratamiento diferenciado a aquellos contribuyentes con un bajo nivel de cumplimiento, teniendo en cuenta que estos ameritan un mayor control”, dice el MEF en su exposición de motivos.Aquellas empresas que estén mejor calificadas podrán acceder a los mismos beneficios del régimen de buenos contribuyentes, incluso estos beneficios podrían ser ampliados por el MEF.
Por otro lado, la norma agrega que las empresas con baja calificación tendrán más dificultades para lograr una medida cautelar que evite el pago de impuestos o la Sunat tendrá un plazo mayor para evaluar sus declaraciones rectificatorias. “Esto es lo inverso al régimen de buenos contribuyentes, que buscaba premiar”, dice Alex Córdova, socio del estudio Rodrigo.
“Lo que se busca es sancionar a los contribuyentes por su grado de conducta tributaria”, agrega.Para las fuentes consultadas, las consecuencias trascienden lo tributario. “Es una calificación que tiene consecuencias en el ámbito comercial, de contratación, de intangible de las empresas.
Eso puede indicar que también vas a ser mal cumplidor con la prestación de servicios, entrega de bienes”, dice Rocío Liu, socia de Damma. “El efecto más poderoso de esta norma es el efecto fuera del ámbito de obligaciones con la Sunat, donde te puede producir un perjuicio”, advierte.
La Sunat ya calificaba el riesgo de cada uno de los contribuyentes. Pero ahora las calificaciones podrán ser consultadas por cualquier interesado en el sitio web de la Sunat. “Es una herramienta de gestión que la administración tributaria utiliza internamente hace muchos años, pero ahora se hace público con el propósito de generar un comportamiento ejemplar de los contribuyentes”, dice Walker Villanueva, socio del estudio PPU.
“Administrada correctamente, genera un incentivo”, opina.Las asignación del perfil se realizarán periódicamente, considerado un plazo mínimo de un año, y el contribuyente podrá impugnar la calificación, pero ello no suspenderá sus efectos.
De otro lado, los cambios en los perfiles tampoco eliminarán las calificaciones previas, de modo que el historial también podrá ser consultado en el portal de Sunat. “Hay que tener un mejor control del cumplimiento de las obligaciones formales para ir mejorando la calificación, porque esto no es estático, sino dinámico”, dice Roberto Polo, socio de PwC.