Hay ciertas empresas que, por el sector económico en el que operan (intensivas en activo fijo o en I&D, etc), se ven obligadas a trabajar con niveles importantes de financiamiento.
Otras, en pleno crecimiento, recurren a la deuda para poder financiarlo (capital de trabajo).
Lo importante es evaluar cuál es el retorno de ese endeudamiento y asegurarnos que los activos que respaldan el patrimonio de la empresa sean de buena calidad (Análisis de Calidad Activos). Activos con problemas de desvalorización, incobrabilidad, lenta rotación, rápida obsolescencia, entre otros, debilitan la liquidez y la solvencia, lo que inmediatamente se ve reflejado en dificultades para hacer frente a las obligaciones y disminución de rentabilidad.
Punto extra a tener siempre en cuenta, es que en un entorno de incremento de tasas como el actual, este último factor se vuelve de análisis fundamental al momento de decidir el nivel de endeudamiento óptimo.