La desaceleración (¿recesión?) de Estados Unidos, en respuesta al aumento de tasas de la Reserva Federal para frenar la inflación, golpearía moderadamente la economía peruana. Esto se reflejará sobre todo en condiciones de financiamiento menos favorables, menores exportaciones no primarias y presiones al alza sobre el tipo de cambio.
¿Cuál serán los efectos locales?
Un primer frente que se verá golpeado es el costo del financiamiento local y externo. Con el aumento agresivo de tasas de la Fed, el tesoro americano continúa escalando y ha superado el 4%. Esto se refleja en nuestros bonos soberanos a 10 años, hoy en tasas mayores al 8%, que encarece el costo de financiamiento local, tanto del gobierno como de las empresas.
Jonathan Gutiérrez, asociado senior de buy side research de Credicorp Capital, no ve que el costo de la deuda local supere el 9% dado que el mercado ya se habría adelantado a este escenario de tasas altas. Sin embargo, esto cambiaría en el caso de que Perú pierda el grado de inversión con un nuevo downgrade de Fitch Ratings, calificadora que recientemente ha bajado la perspectiva del país de estable a negativa.
Este escenario de tasas también seguirá reflejándose en el costo de los préstamos bancarios, cuyas tasas ya han tenido una fuerte subida este año. “Pasar de casi 0% de tasas de la Fed hasta 4.5% o 4.75% es un golpe muy duro. En la medida que la Fed vaya subiendo tasas, el costo de financiamiento en dólares va a seguir subiendo y por un tema de arbitraje, el de soles también. Esto hace subir los costos de hipotecas, por ejemplo, o el financiamiento de muy corto plazo de empresas grandes”, explica Eduardo Jiménez, jefe del servicio de información de Macroconsult.
Por otro lado, Estados Unidos es el segundo socio comercial más importante de Perú, con un peso de 12% en las exportaciones. Así, una caída de las importaciones de Estados Unidos —de 8.8% este año a -0.6% el próximo, según Scotiabank— tendría un efecto moderado en las exportaciones peruanas, sobre todo en los productos no primarios. Sectores como textiles, plásticos y químicos reducirían su velocidad de crecimiento ante la menor demanda de EE.UU. Pero esto se vería contrarrestado parcialmente por el crecimiento de las exportaciones primarias, sobre todo por el lado minero con el proyecto Quellaveco, que aportará aproximadamente el 1% de las exportaciones totales, explica Mario Guerrero, jefe de estudios económicos de Scotiabank.
Este escenario contribuirá a una ampliación del déficit de cuenta corriente, el cual pasará a 4% del PBI este año frente al 2.3% del 2021. Esto, sumado a la reducción del diferencial de tasas de interés entre soles y dólares ante los diferentes ritmos de política monetaria de la Fed y el BCR, genera presiones al alza del tipo de cambio, señala Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research. De hecho, BBVA proyecta un tipo de cambio entre S/3.9 y S/4 este año y entre S/4 y S/4.1 en el 2023.
¿Cuán vulnerable es Perú?
Luego de China, EE.UU. es la economía a la cual es más sensible Latinoamérica, afirma Gutiérrez, de Credicorp. En este contexto, si bien el Perú presenta riesgos ante el entorno internacional complicado, la economía local aún será resiliente. “Dejando de lado a Colombia, que tiene un tema específico favorecido por el precio del petróleo, Perú es uno de los países que mejor va a resistir. Tiene cuentas fiscales fuertes y los balances macroeconómicos se encuentran bastante bien, y eso es algo positivo para poder enfrentar la turbulencia”, señala Luis Falen, head de macroeconomía de Intéligo SAB. De hecho, Citi espera que Perú crezca más en el 2023 que en el 2022, con proyecciones de 3.1% y 2.8%, respectivamente. “Perú es el único país de todo América Latina que se acelera en 2023 comparado a 2022. Después de la contracción de la inversión externa durante el 2022 de casi 4%, proyectamos que hacia el 2023 retomaría su crecimiento; y ello explica el buen desempeño que vemos para el país a pesar de todas las condiciones externas adversas. Además consideramos que el pico de la inflación en Perú ya quedó atrás y ya empieza a haber menos presión inflacionaria”, afirma Revilla.
Fuente: Semana Económica
