La estanflación (Stagflation) en un país es la combinación de inflación y estancamiento económico. Surge cuando la economía no crece y, a la vez, se encarece el costo de vida (motivado por una elevada inflación – alza de precios).
Características
- Elevada inflación y a su vez, elevado desempleo y una tasa de crecimiento moderada, estancada, o incluso negativa.
- El estancamiento provoca el empobrecimiento de los habitantes, lo que a su vez reduce la demanda y por tanto, empeora todavía más el estancamiento económico, produciendo un efecto bola de nieve.
- La estanflación afecta gravemente (más que otros fenómenos) el crecimiento de los distintos sectores productivos.
- Suele venir precedida de shocks que generan desajustes en los mercados, entre oferta y demanda.
- Es un concepto relativamente reciente, por lo que aún no se tiene claro los mecanismos para resolver este tipo de escenarios.
Hasta mediados de los sesenta, el estancamiento e inflación se creían incompatibles entre sí. Cuando había estancamiento económico usualmente no había inflación (pudiendo incluso haber deflación), y viceversa, cuando había una elevada inflación normalmente era acompañada por un fuerte crecimiento económico. La estanflación se presentó como una situación extraordinaria.
¿Por qué se produce la estanflación?
La estanflación es un fenómeno típico de las economías mixtas, donde las sociedades generan mecanismos institucionales como subsidios de desempleo, salarios mínimos, segmentación del mercado laboral, entre otros, que hacen que la economía reaccione de forma distinta a la teoría.
¿Cómo resolver este escenario?
La complejidad en su manejo se debe a que las políticas monetarias y fiscales que suelen utilizarse para dinamizar una economía recesiva empeoran el componente inflacionario de la estanflación y las políticas monetarias restrictivas que se utilizan para combatir la inflación tienden a profundizar y ampliar su componente recesivo.
Los programas económicos que mejores resultados han dado para combatir este fenómeno son la flexibilidad laboral, políticas fiscales empresariales incentivadoras, distribución comercial menos rígida e intervenida, la defensa de la competencia, una educación y formación ligada al aparato productivo, entre otras medidas macroeconómicas.