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Las entidades frente a sus estados financieros básicos al final del año

Darse cuenta de lo que está pasando en una entidad requiere visión, entrega, percepción, dedicación y sobre todo conocimiento, para verdaderamente darse cuenta y conocer lo que ocurre en su entorno, tanto en su interior como hacia al exterior.

He comentado en artículos anteriores temas sobre situaciones que se suceden en las empresas; como es la importancia del capital del trabajo y los síntomas de debilidad en una empresa.

Realmente darse cuenta de lo que está pasando en una entidad requiere visión, entrega, percepción, dedicación y sobre todo conocimiento, para verdaderamente darse cuenta y conocer lo que ocurre en su entorno, tanto en su interior como hacia al exterior.

En esta oportunidad hablaremos sobre lo que las entidades observan frente a sus Estados Financieros básicos, al final del año.

Las expectativas de los accionistas o dueños de los negocios son grandes, mucho menos si no se ha dado seguimiento mensual a dichos estados y con mucha más razón si no ha existido una planeación estratégica del negocio previa, que muestre metas y objetivos a los que la entidad ha querido llegar.

Todos los Estados Financieros tienen su importancia, cada uno con su información; tal es el caso del Balance General, el Estado de Pérdidas y Ganancias, y el Estado de Flujo de Efectivo, dichos estados reflejan cada uno la actividad que se ha desarrollado durante un año, pudiera también estructurarse mensualmente; pero los anuales, como les comento, son revisados tanto en juntas directivas empresariales o juntas generales de accionistas.

La información básica financiera que normalmente se nos presenta incluye notas que explican el porqué de las variaciones entre cuentas al comparar un año con otro; pero muchas veces, no digo siempre, no les damos la importancia debida a dichas notas, nos quedamos hasta ahí, no profundizamos.

En la mayoría de los casos los directivos o accionistas se enfocan en su análisis en el Estado de Pérdidas y Ganancias, que refleja los logros alcanzados por la administración en un período de tiempo determinado, reflejando la eficacia de una buena o mala administración; si se obtuvieron utilidades y si se repartirán dividendos, objetivo principal de todo accionista.

El Balance General es diferente, en él podemos darnos cuenta del estado patrimonial en un momento determinado, conocer por el lado del activo con que contamos, efectivo, edificios, inventarios, cuentas por cobrar entre otras y cuando debemos por el lado del pasivo ya sea a bancos, proveedores, etcétera, la diferencia entre ambas determinará nuestro patrimonio neto o sea lo que tenemos.

Tanto el Estado de Pérdidas y Ganancias, el Balance General, son importantes; sin embargo personalmente considero que el Estado de Flujo de efectivo reviste condiciones especiales al comparar un año con otro, situación a la que debemos ponerle atención ya que en él se evidencia el uso y aplicación de los fondos disponibles y al final establecer cuánto dinero generamos y con cuánto contamos para el siguiente año; base importante para elaborar nuestra planeación estratégica para los próximos años.

Estos recursos de efectivo se clasifican de la siguiente manera:

1) Actividades de Operación, pueden ser estas depreciaciones, inventarios, gastos diferidos, retenciones, provisiones, etcétera.

2) Actividades de Inversión, tales como cartera de créditos, inversiones en activos fijos, etcétera.

3) Actividades de Financiamiento, que incluye variaciones en el capital social, depósitos, financiamientos (préstamos), etcétera.

Para determinar el efectivo generado al final del ejercicio, presentado en este estado, se establece de la siguiente manera: a las actividades de operación, le restamos las de inversión y le sumamos las actividades de financiamiento (1-2+3). Así mismo si le sumas el generado en el ejercicio anterior, dispondrás del efectivo para el próximo ejercicio y conocerás si tu negocio genera o no efectivo y cuánto.

Fuente: La Prensa Gráfica