A nadie le gusta deber dinero, es cierto. Pero cuando se trata de un país con sus finanzas sanas, pedir dinero prestado para hacer inversiones y empujar el crecimiento económico es una buena estrategia, dicen los expertos.
Al contrario, si países prósperos como Noruega, Suecia o Suiza —cuyo nivel de deuda es bajísimo— no pidieran préstamos en los mercados financieros, estarían perdiendo la oportunidad de seguir desarrollándose y hacerse aún más ricos.
«Tener deuda no es algo malo o bueno en sí mismo. Depende del país y las condiciones de financiamiento que pueda conseguir», dice en diálogo con BBC Mundo Hugo Osorio, subgerente de Estrategias de Inversión de la firma de servicios financieros Falcom Asset Manager.
Para aquellos países con alto nivel de ahorro, poco déficit y sus cuentas fiscales en orden, tener «deuda cero» no es una aspiración.
Como tampoco lo es para una empresa que busca financiamiento para seguir creciendo.
Fuente: BBC News