¿Viene una recesión en Estados Unidos?
El riesgo de una recesión en Estados Unidos sigue incrementándose y pone presiones a la baja sobre el crecimiento económico del Perú en el 2023. Estados Unidos se acerca cada vez más a una recesión. Si bien esta no sería tan grave como la que produjo la crisis financiera en el 2008 o el Covid-19 en el 2020, sus impactos sí se sentirán en el Perú a través de mayores costos de financiamiento y menor demanda de exportaciones no tradicionales.
Uno de los motores externos que sostiene a la economía peruana podría empezar a apagarse.¿Cuándo empezará?La lucha de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) para controlar la inflación —en 8.6%, su nivel más alto en 40 años— a través del alza en su tasa de interés puede llevar a que la economía estadounidense se desacelere abruptamente en el corto plazo. Las subidas de tasas buscan reducir las presiones inflacionarias al aumentar el costo de financiamiento de las empresas y familias, lo que reduce el consumo y la inversión. Tras elevar su tasa de interés en 75 puntos básicos el 15 de junio, la Fed proyectó que su tasa de interés se ubicaría en 3.4% hacia fin de año, por encima del 1.9% que esperaba hace solo tres meses.
Además, recortó su proyección de crecimiento de la economía estadounidense a apenas 1.7% para este año, debajo del 4% esperado a finales del 2021.
Si bien la Fed tiene el mandato dual de controlar la inflación y asegurar el pleno empleo, hoy su prioridad es clara. “La Fed ha dicho que va a hacer todo lo posible para combatir la inflación, importándole más que el crecimiento”, indica Luis Falen, Head de macroeconomía de Inteligo SAB. Así, si la inflación no cede, la Fed podría ser más agresiva en su subida de tasas, advierte Renzo Massa, gerente de renta fija de Prima AFP.
El mercado ya se prepara para una recesión. Cerca del 70% de economistas encuestados por Financial Times y la Universidad de Chicago prevén que EE.UU. entrará en recesión el próximo año. El índice del sentimiento de consumidor, medido por la Universidad de Michigan, alcanzó un nuevo mínimo histórico en junio. Asimismo, la diferencia entre el rendimiento de los bonos del tesoro americano a 10 y 2 años está cerca de ser negativo, lo cual implica una inversión de la curva de rendimiento. “Se ha visto que [la inversión] ha anticipado recesiones, ha sido un bien predictor”, recuerda Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research.
La recesión podría empezar este año, inclusive. Tras caer 1.5% de forma anualizada en el 1T22, EE.UU. crecería 0% en el 2T22, según la Fed de Atlanta, advierte Diego Camacho, economista internacional de Credicorp Capital. Si el crecimiento del 2T22 se torna negativo, “se estaría hablando de una recesión técnica”, indica.
Asimismo, para que el crecimiento proyectado de 1.7% se materialice, la economía de EE.UU. tendría que crecer 3% en el 2S22, lo cual es “bastante complicado” en tanto el impacto negativo del alza de tasas será más tangible en ese periodo, señala Camacho. De materializarse, la recesión sería corta y no muy severa. “Va a ser recesión técnica, no una recesión fuerte, nada como [la crisis del] 2008 o el 2020”, dijo Julio Velarde, presidente del BCR, durante la presentación del Reporte de Inflación de junio. Entre los factores que amortiguarían el impacto de la recesión, está un alto nivel de ahorro en las familias estadounidenses, así como un bajo apalancamiento del sector privado y un sistema financiero mejor provisionado que en la crisis del 2008, explica Perea. Así, esta eventual recesión no tendría efectos sistémicos sobre el sistema financiero, agrega Falen. Efectos locales “La siguiente recesión [en EE.UU.] puede ser leve. Pero no si se la juzga por su impacto en el mundo emergente”, señaló The Economist a inicios de junio.
A nivel local, el impacto se manifestará en mayores costos de financiamiento y una menor demanda externa. Ello pondrá mayores presiones a la baja a las ya débiles expectativas de crecimiento del PBI, que también se ve amenazado por un menor dinamismo de China. El consenso de analistas prevé un crecimiento de 2.8% para 2022 y 2023, según FocusEconomics. Hace un año, se esperaba 4.2% y 3.9%. Las continuas subidas de la Fed elevarán el costo de financiamiento para las empresas y el Estado, pues estas usan como referencia las tasas de interés del tesoro estadounidense, explica Falen. Por ejemplo, la tasa de interés del bono soberano peruano en dólares se ubica en 5.8%, 250 puntos básicos por encima de su nivel a finales del 2021. Por otro lado, al ser EE.UU. el segundo socio comercial más importante del país, la mayor cautela del consumidor estadounidense podría afectar la demanda de productos como textiles y envíos ligados a la agroexportación, señala Perea. Asimismo, un contexto de menor crecimiento global empezaría a golpear la cotización de metales industriales como el cobre, advierte Camacho. De hecho, el precio del principal producto de exportación ha retrocedido a US$4 por libra, su nivel más bajo desde inicios del 2021.
El motor externo que viene sosteniendo a la economía peruana da sus primeras señales de alerta.
Fuente: Semana Económica
