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Riesgo de descalce de moneda

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Riesgo de descalce de monedas

Un factor de riesgo crediticio que muchas veces no suele ser adecuadamente valorado es el riesgo en el que incurren las empresas (y también las personas naturales), al adquirir financiamiento en una moneda diferente a la moneda en que generan sus ingresos. Esto se hace incluso mucho más evidente en épocas de volatilidad de tipos de cambio y tasas de interés como las que venimos atravesando en los últimos meses. 

¿Dónde se origina el descalce?

Muchas empresas, especialmente pequeñas y medianas, buscan las mejores condiciones de financiamiento que el mercado les ofrece, centrándose en evaluar principalmente las condiciones de tasa, plazo y colaterales. Sin embargo, sin una buena asesoría, pueden incurrir en el riesgo «poco visible» de financiarse en una moneda en la que no generan sus ingresos principales.

Asimismo, ante la incertidumbre del mercado, la mayoría de empresas tienen sus colaterales en moneda extranjera, lo cual influye en que los créditos sean otorgados en la misma moneda.

¿Cuál es el riesgo?

Pongamos de ejemplo un exportador, cuyos costos de producción son en soles pero su generación es en moneda extranjera. Solo su propio negocio le genera un riesgo cambiario permanente que debe monitorear, pues debe convertir los dólares obtenidos de sus ventas a soles para hacer frente a sus costos locales. Si a eso le agregamos endeudamiento en moneda nacional, el riesgo es aún mayor. Si el dólar se revalúa frente a la moneda local, el exportador generará una pérdida por tipo de cambio real al verse en la necesidad de vender sus dólares a una menor tasa de cambio para asumir sus costos y pasivos en moneda local.

Como parte del análisis de riesgos crediticio, nunca debemos perder de vista como opera la empresa en términos de monedas, y esto se puede valorar fácilmente con un adecuado entendimiento del negocio.

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Diferencias entre las políticas contables y el tratamiento fiscal a las transacciones

Diferencias entre las políticas contables y el tratamiento fiscal a las transacciones

Es muy común ver a las administraciones de las entidades confundirse entre el tratamiento fiscal y el contable de las transacciones realizadas por estas. Estos dos conceptos conviven en la tarea diaria de la administración, sin embargo, es clave tener claro que no son lo mismo y que para definir una política contable, el tratamiento fiscal no puede prevalecer por sobre la norma contable seleccionada o requerida para la entidad.

Muchos responsables contables de nuestros países piensan en la contabilidad, principalmente, como la base para sus reportes fiscales, pero no reconocen que, si bien eso es parte importante de lo que se requiere de la información contable, no es lo principal. ¿Por qué? Bueno, inicialmente, porque en la mayoría de nuestros países las disposiciones legales requieren que, estatutariamente se adopten las normas contables internacionales para definir sus políticas contables y reportar sus estados financieros a los usuarios: accionistas, bancos, reguladores, proveedores comerciales, entre otros.

Las normas contables internacionales a las que normalmente hacen referencia las disposiciones legales de nuestros países son las Normas Internacionales de Información Financiera (“NIIF” o “IFRS” por sus siglas en ingles), Norma Internacional de Información Financiera para Entidades Pequeñas y Medianas (“NIIF para Pymes” o “IFRS for SME” por sus siglas en inglés), y los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados en los Estados Unidos (“US GAAP” por sus siglas en inglés).

Particularmente, y a modo de ejemplo, estos tres marcos contables requieren que las empresas realicen estimaciones, como es el caso de la vida útil aplicable para el cálculo de la depreciación de la propiedad, planta y equipos. Esas estimaciones requieren de juicios por parte de la administración y que ésta documente dicho juicio, no basado en una norma fiscal sino en su mejor evaluación, y, además, que esta estimación se revise en cada fecha de reporte, pues puede cambiar con el tiempo. Sin embargo, desde un punto de vista fiscal la definición de la vida útil de estos activos se determina en las leyes fiscales locales y no cambia hasta que haya una revisión de dichas leyes.

Otro ejemplo puede ser el caso de la estimación de deudores incobrables, las normativas contables citadas requieren un tratamiento determinado basado en juicios y supuestos realizados por la administración de la entidad, que, entre otros consideran los siguientes factores: comportamiento histórico del cliente, impactos de las condiciones macroeconómicas en el comportamiento futuro del deudor, condiciones de la industria al que pertenece. Sin embargo, desde el punto de vista fiscal, ese tratamiento no necesariamente es el mismo, y en muchos casos, las normas fiscales requieren otros elementos para considerar un saldo de cuentas por cobrar como incobrable, como por ejemplo haber completado procesos legales de cobranzas.

En conclusión, al definir la política contable de una transacción, lo primero que se debe considerar son los requerimientos de las normas contables adoptadas por la entidad, y luego, analizar el impacto fiscal, pues el primero determina el registro contable y el segundo el ajuste fiscal requerido para el cálculo del impuesto a la renta y otros impuestos aplicables, así como su impacto en la determinación del impuesto diferido que la entidad debe reconocer contablemente.

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Las distorciones financieras que se debe evitar al analizar Estados Financieros

Las distorsiones financieras que se debe evitar al analizar Estados Financieros

Un aspecto esencial que todo inversor debe considerar a la hora de evaluar adecuadamente el desempeño del negocio de una compañía, es comprender las partidas recurrentes y no recurrentes en el estado financiero.

Cuando analizamos el balance de una empresa, nos encontramos con diversos elementos que pueden afectar sus resultados financieros.

Las partidas recurrentes son aquellas que ocurren con regularidad y se esperan en el curso normal de las operaciones de la empresa, como las ventas de productos o servicios.

Por otro lado, las partidas no recurrentes son eventos o transacciones poco comunes y excepcionales, como ingresos extraordinarios, gastos únicos o ganancias o pérdidas por ventas de activos.

La importancia de “normalizar” los resultados radica en obtener una imagen más precisa y realista del desempeño subyacente de la empresa, ya que las partidas no recurrentes pueden distorsionar los resultados en un periodo específico.

Para hacer esto, debemos eliminar estas partidas no recurrentes del análisis y centrarnos en las cifras que reflejan la salud general de la empresa a largo plazo.

Vamos a ponerlo en términos más sencillos.

Imaginemos que un corredor está entrenando para una carrera de resistencia.

Su objetivo es medir su progreso diario y determinar si está mejorando.

Sin embargo, un día, una fuerte ráfaga de viento lo impulsa durante una parte de la carrera, lo que resulta en una velocidad bastante más alta para ese día en particular.

Si solo se enfocara en esa carrera, podría pensar que ha mejorado significativamente, pero estaría ignorando el impacto excepcional de esa ráfaga de viento poco habitual.

En cambio, para medir su progreso real, debe “normalizar” los resultados, eliminando el efecto del viento y comparando su velocidad promedio en los días sin condiciones inusuales.

Volviendo al análisis financiero, un inversor inteligente debe “normalizar” los resultados financieros de una empresa para evaluar su rendimiento real a lo largo del tiempo.

Un ejemplo común es el ajuste de las ganancias o pérdidas no recurrentes en el estado de resultados.

Si una empresa tuvo una pérdida excepcional, ese monto debería eliminarse para tener una visión más precisa del desempeño operativo habitual de la compañía.

El caso de Merck & Co., Inc. (MRK) puede ayudarnos a profundizar un poco más sobre el tema.

Durante el segundo trimestre del ejercicio fiscal 2023, la compañía debió contabilizar un gasto no recurrente: los gastos asociados con la adquisición de una empresa biofarmacéutica.

Como consecuencia, Merck informó una pérdida neta de 5.975 millones de dólares.

 


Fuente: Merck (Estados Financieros)

Cuando desnudamos el balance, podemos entenderlo mejor.

Los gastos de investigación y desarrollo (I+D) de la compañía fueron de 13.300 millones de dólares en este período, cuando lo habitual es que estos gastos no superen los 3.000 millones.

De hecho, Merck no suele destinar más del 20% de su facturación a gastos de I+D.

En el mismo trimestre del año anterior, por ejemplo, los gastos de I + D fueron de 2.800 millones (el 18,5% de sus ingresos totales).

 


Fuente: TIKR

Lo que sucedió en este trimestre fue que la compañía contabilizó un gasto de 10.200 millones de dólares por la adquisición.

El aumento restante fue impulsado por mayores costos de compensación y beneficios, lo que refleja en parte un mayor número de empleados, mayores inversiones en investigación, el desarrollo temprano de fármacos y mayores gastos de desarrollo clínico.

En este caso, una forma de “normalizar” los resultados de Merck es asumiendo gastos de I+D del 20% de su facturación, que es lo habitual si no fuera por la reciente adquisición.

Como verás, el resultado es muy distinto, porque la compañía habría generado beneficios de 5.576 millones en el período.

Entonces, al analizar los estados financieros de las compañías, es fundamental comprender las partidas recurrentes y no recurrentes en sus balances.

Al “normalizar” los resultados y eliminar las partidas no recurrentes, podemos obtener una imagen más clara y realista del desempeño del negocio, permitiéndonos tomar mejores decisiones a largo plazo.

Fuente: Investing.com

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¿Qué es la calificación crediticia de una empresa en el sistema financiero?

¿Qué es la calificación crediticia en el sistema financiero?

Los criterios para su determinación están dados por la SBS.

En el caso de créditos corporativos, gran y mediana empresa, se basan principalmente en la capacidad de pago del deudor, a través de su flujo de caja (generado por el propio deudor y no originado por terceros) y el grado de cumplimiento de sus obligaciones, su rentabilidad y endeudamiento, entre otros.

Adicionalmente, un deudor con créditos en varias entidades recibirá la calificación más alta que le asignen las entidades que participen con 20% o más del total de sus acreencias en el sistema.

Las categorías de calificación y sus características principales son:

Normal (0): Presenta una situación financiera líquida, con bajo nivel de endeudamiento patrimonial (1 o menor) y adecuada capacidad de generar utilidades. Su flujo de caja no es susceptible de un empeoramiento significativo ante modificaciones importantes en el comportamiento de las variables tanto propias como vinculadas con su sector de actividad; y, finalmente, cumple puntualmente con el pago de sus obligaciones.

CPP (1): Una buena situación financiera y de rentabilidad, con moderado endeudamiento patrimonial (hasta 1.5), y adecuado flujo de caja para el pago de las deudas por capital e intereses. El flujo de caja podría, en los próximos doce (12) meses, debilitarse para afrontar los pagos, dado que es sumamente sensible a cambios en variables relevantes como entorno económico, comercial, regulatorio, político, entre otros; o atrasos ocasionales y reducidos en el pago de sus créditos que no exceden los 60 días.

Deficiente (2): Una situación financiera débil y un flujo de caja que no le permite atender el pago de la totalidad del capital y de los intereses de las deudas. La proyección del flujo de caja no muestra mejoría en el tiempo y presenta alta sensibilidad a cambios menores y previsibles de variables significativas, debilitando aún más sus posibilidades de pago. Tiene escasa capacidad de generar utilidades; o, atrasos mayores a sesenta (60) días y que no excedan de ciento veinte (120) días.

Dudoso (3): Un flujo de caja completamente insuficiente, no alcanzando a cubrir el pago de capital ni de intereses; presenta una situación financiera crítica y muy alto nivel de endeudamiento patrimonial, y se encuentra obligado a vender activos de importancia para la actividad desarrollada y que, materialmente, son de magnitud significativa con resultados negativos en el negocio; o, atrasos mayores a ciento veinte (120) días y que no excedan de trescientos sesenta y cinco (365) días.

Pérdida (4): Un flujo de caja que no alcanza a cubrir sus costos. Se encuentra en suspensión de pagos, siendo evidente que también tendrá dificultades para cumplir eventuales acuerdos de reestructuración; se encuentra en estado de insolvencia decretada o está obligado a vender activos de importancia para la actividad desarrollada, y que, materialmente, sean de magnitud significativa; o, atrasos mayores a trescientos sesenta y cinco (365) días.

Por otro lado, en el caso de créditos a pequeñas y microempresas, créditos de consumo e hipotecarios para vivienda, el criterio viene determinado únicamente por los días de atraso en el cumplimiento de pago de cuotas.

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¿Qué es Insolvencia?

¿Qué es Insolvencia?

La insolvencia es la incapacidad que tiene una empresa (o persona) para pagar a tiempo sus obligaciones económicas o deudas. Aunque los motivos para llegar a esa situación pueden ser muy variados, generalmente ocurre por una gestión financiera incorrecta, es decir, contraer obligaciones no tomando en cuenta plazos, tasas y cuotas en función al flujo de ingresos previsto. 

Son dos los tipos principales de insolvencia:

Insolvencia de flujo de caja o liquidez, que corresponde a una insolvencia de tipo temporal, en la que la empresa no cuenta con la liquidez suficiente para pagar sus obligaciones en la fecha pactada, pero sí cuenta con los recursos necesarios (activos) para hacerlo dentro de un determinado plazo de tiempo. En esta situación, se debe tener en cuenta si es que los activos (existencias, cobranzas pendientes, bienes, ahorros, inversiones, etc.) son mayores que los pasivos (las deudas) y se puedan utilizar «con facilidad» para conseguir liquidez.

Insolvencia de balance o patrimonial (insolvencia permanente), se presenta cuando las obligaciones financieras son mayores que los ingresos actuales y el valor de liquidación de los activos. En este escenario, y de acuerdo al marco legal, el paso a seguir suele ser la reestructuración de deudas y/o la venta de los activos para pagar a los acreedores. Además, el aumento de capital por parte de los socios o la obtención de financiamiento adicional son medidas que ayudan a equilibrar el balance y reestablecer la solvencia para evitar la liquidación definitiva. 

La insolvencia tiene efectos negativos en el presente y en el futuro. Ante una insolvencia temporal, el tiempo que se deja de pagar obligaciones mientras se reestablece la liquidez genera costos adicionales bastante altos (intereses, moras, etc). Si hay insolvencia de balance, la liquidación de activos normalmente genera que su valor sea castigado.

Finalmente, en ambos casos, se generará daño en el historial financiero, reflejando atrasos, incumplimientos, refinanciamientos y/o impagos, lo cual encarecerá y/o dificultará el acceso a productos y servicios financieros en el futuro. 

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EBITDA, el indicador por excelencia

Ebitda, el indicador por excelencia

Buen artículo, donde se le da al Ebitda el valor justo y necesario, ante la tendencia a sobrevalorarlo.

Si bien el Ebitda es el indicador que más se acerca a medir la generación de la empresa y su capacidad de pago, no debemos perder de vista que el Ebitda que reportan normalmente las empresas (incluso siendo auditadas), no necesariamente refleja criterios de sinceramiento desde el punto de un análisis financiero realizado con fines de análisis de riesgos crediticio.

Algunos de esos criterios son:

  • El Ebitda asume que todas las ventas son cobradas, sin embargo, si con el análisis de calidad de activos se identifica cuentas por cobrar comerciales con problemas de morosidad, el Ebitda debe ser sincerado para reflejar esa realidad. Lo mismo sucede con los inventarios.
  • Por otro lado, el Ebitda no considera la obligación de pago de intereses y deuda (históricos y proyectados) asociados normalmente a inversiones productivas. En este caso, el indicador que mejor refleja esta realidad es la Cobertura de Servicio de Deuda (CSD).
  • Finalmente, en el caso de empresas que se financian mucho con proveedores (supermercados, retails), se debe comparar ese Ebitda «holgado» con esa cuenta por pagar pendiente y estar seguros que la cubre, antes de si quiera calcular la CSD.

https://bit.ly/3pJQs1H

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PCGA’s vs NIIF’s

PCGA's vs NIIF's

Los Principios Generalmente Aceptados de Contabilidad (PCGA) son un conjunto de normas, requisitos y prácticas contables emitidos por el Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB, por sus siglas en inglés) y el Consejo de Normas de Contabilidad Gubernamental (GASB, por sus siglas en inglés).

Estos enunciados fueron aprobados en la VII Conferencia Interamericana de Contabilidad, realizada en Argentina en 1965. Con dichos principios las generaciones de contadores generaron técnicas contables, considerando principalmente la ecuación contable y todos los aspectos complementarios.

La Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF completas, NIIF PYMES y NICSP) han sido emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad, las cuales involucran los principios generalmente aceptados de contabilidad mencionados anteriormente, complementándolos con aspectos más técnicos y explicativos basados en la matemática financiera, análisis financiero, estadísticas y manejo de riesgos que permiten determinar con mayor claridad el valor razonable, la materialidad, el costo beneficio, gestión de riesgos y las demás variables contables a través del marco conceptual correspondiente.

Los estándares internacionales se basan en normas que consideran, de manera más concreta, el reconocimiento, la medición, la revelación y presentación de los distintos temas específicos que generan el insumo para producir contabilidad.

En la actualidad hay muchas contabilidades que todavía se enfocan en los (PCGA), y que deben emigrar a las Normas Internacionales. Para ello se debe elaborar una estrategia de implementación, que considere acciones como:

1. Análisis del negocio.
2. Análisis flujo transaccional.
3. Estudio de normativa internacional y marco conceptual.
4. Determinación de los estándares internacionales que le apliquen al negocio.
5. Elaborar políticas contables.
6. Elaborar el manual de procedimientos.
7. Establecer un sistema de información con especificaciones de acuerdo a las normas.
8. Realizar un paralelo que permita la transición de principios a normas y generar los estados financieros de apertura y la declaración explicita, sin reservas del cumplimiento.

Dado que las normas contables internacionales evolucionan con el tiempo, con diferentes versiones, se debe considerar los plazos de transición y ajustar la estrategia a ello.

En síntesis, el principal cambio que se dará en este proceso está determinado en el Estado de Notas Contables, ya que la revelación debe ser más explícita e incorporar las metodologías de cálculo para realizarlas considerando los requerimientos de cada estándar y las guías de aplicación.

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Impuesto Diferido

Impuesto Diferido


Si bien este es un concepto contable, desde el punto del Análisis Crediticio es importante entender qué significa, qué lo origina y qué representa dentro del Estado de Situación de cualquier empresa que se esté analizando. A continuación, lo explicamos:

El impuesto diferido (ID) permite reflejar en los EEFF las consecuencias fiscales futuras de hechos económicos presentes. Es el puente entre la contabilidad y la declaración del impuesto a la renta de una empresa.

Se origina porque los principios contables con los que se prepara los EEFF no necesariamente son los mismos que las normas tributarias que rigen el pago del impuesto a la renta (por ejemplo, las normas tributarias no aceptan las estimaciones contables sino hasta cuando estas se realizan, o las aceptan con ciertas restricciones).

Las diferencias temporales que se generan entre la base contable y la tributaria, es decir, aquellas que se revierten en el tiempo, son las que generan ID. Las diferencias permanentes, aquellas que no se revierten en el futuro y surgen al reconocer gastos que no son ni serán deducibles o ingresos que no son ni serán gravados, NO generan ID.

El ID, es parte del impuesto a la renta: Impuesto a la renta = Impuesto corriente + Impuesto diferido.

El impuesto corriente es aquel que se liquida y se paga sobre las transacciones que se incluyen en los estados financieros del período o sobre transacciones de períodos anteriores, realizadas durante el ejercicio, de conformidad con las normas tributarias. Representa las consecuencias actuales de los hechos económicos.

El impuesto diferido es una estimación del tributo que una entidad deberá pagar o dejar de pagar en el futuro, debido a que algunos ingresos y gastos no son gravados o deducibles en el período en el que se reconocen en los estados financieros, pero sí en períodos siguientes.
Es decir, aunque una entidad no incluya un ingreso o gasto en la declaración de impuestos del período en el que elabora sus estados financieros, debe reconocer el impuesto que se genera sobre ellos, porque en las declaraciones de los siguientes períodos deberá declarar dicho ingreso o podrá imputar la deducción, según el caso.

El ID puede ser activo o pasivo en el Estado de Situación, además del efecto que tiene en el Estado de Resultados (a favor o en contra). Será activo si la diferencia temporal AUMENTA el pago de impuestos en el periodo actual (se adquiere el derecho a disminuir el pago de impuesto en el futuro). Será pasivo si la diferencia temporal DISMINUYE el pago de impuestos actuales (se tiene la obligación de pago en el futuro).

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Efectivo vs Devengado

Efectivo vs Devengado

Efectivo: Un movimiento de efectivo es registrado cuando se recibe un pago de un cliente (ingreso de efectivo) o se realiza un pago a un proveedor (salida de efectivo).

Devengado: El ingreso se registra cuando el trabajo se ha realizado (servicios) o el producto cambió de manos «legalmente». Un gasto se registra cuando el servicio o el producto ha sido recibido.

Basado en estos 2 principios, se puede definir 2 métodos de registro contable:

  1. Basado en efectivo: reconoce el ingreso cuando se recibe el efectivo y los gastos cuando estos son pagados. Este método no reconoce cuentas por cobrar o cuentas por pagar. Usualmente es utilizado en negocios pequeños por su simpleza.
  2. Metodo del devengado: ingresos y gastos son reconocidos cuando se realizan, independientemente de si el dinero es efectivamente cobrado o pagado. Este metodo es el contable generalmente aceptado y el que mejor refleja la realidad economico financiera de una empresa a través de su posición activa/pasiva y de ingresos/gastos durante un periodo de tiempo especifico
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La contabilidad explicada para chicos (y grandes)

La contabilidad explicada para chicos (y grandes)

¿Qué es Contabilidad?

Cuando una empresa gana dinero, debe llevar un control de donde ese dinero se originó y a donde va. Eso se llama contabilidad.

¿Por qué es necesaria?

Las empresas deben asegurarse que tienen suficiente dinero para pagar por lo que necesita, como las cosas que vende, la gente que trabaja ahí, y el lugar donde opera. Para mantener el control de todo eso, la empresa usa 3 documentos, llamados el Estado de Situación, el Estado de Resultados y el Estado de flujo de efectivo.

¿Qué es el Estado de Situación?

Éste muestra cuánto tiene la empresa (activos), cuánto debe (pasivos) y cuánto le queda a sus dueños (patrimonio).

¿Qué es el Estado de Resultados?

Éste muestra cuánto dinero la empresa generó y cuánto gastó. Si la empresa gana más de lo que gasta, tiene dinero adicional llamado ganancia.

¿Qúe es el Estado de Flujo de Efectivo?

Éste muestra cuáles fueron las fuentes de efectivo de la empresa y dónde se usó.

¿Qué es el libro mayor?

Cada vez que una empresa compra o vende algo, paga o recibe un pago, eso debe ser registrado en ese libro con 2 marcas, 1 débito y 1 crédito. Ese libro es la base para luego poder elaborar los Estados Financieros.